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¡A la batalla! El nacimiento de los días del samurái PDF Imprimir E-mail

 

Vestidos para la batalla:
las armaduras


Los samurái diseñaban sus armaduras con la intención de impresionar a sus enemigos en medio del caos de la batalla, así como para resaltar sus hazañas durante el combate. A mitad del siglo XVI, y gracias a innovaciones tecnológicas importadas desde Europa, la forma de hacer la guerra dio un giro importante. De los duelos entre jinetes con armadura y arco, se evolucionó hacia los combates grupales que involucraban a cientos de soldados.  

Así se diseñaron nuevas armaduras conocidas como toseigusoku, que significa “armadura completa”. Tienen un torso largo, ajustado al cuerpo y mangas pequeñas para proteger los costados y facilitar el movimiento de los hombros. Su diseño tomaba como base la antigua armadura tipo dō-maru, algo rígida. El nuevo modelo aumentaba la firmeza, era fácil de producir y más flexible, ya que permitía al combatiente luchar de pie.

En 1543 fueron introducidos los arcabuces –rifles importados de Portugal– a Japón. Los torsos de las armaduras, por consiguiente, comenzaron a incluir el uso de láminas de hierro resistentes a las balas.

Un sinnúmero de obras de arte muestran batallas donde los samurái portan trajes de alto rango, conocidos como ō-yoroi –propios de las épocas donde el samurái combatía a caballo–. Se cree que los artistas trataban de elevar la condición del guerrero común, ya que en la mayoría de las batallas se debieron usar trajes del tipo toseigusoku.

Al iniciar las rebeliones, los samurái formaron alianzas –sanguíneas, regionales y patronales–llamadas bushi-dan. En la cúspide situaron al líder grupal o toryō.

Después de conflictos como la guerra Genpei (1185) entre los clanes Genji y Heishi, el toryō del clan Genji, Yoritomo Minamoto fue capaz de formar un gobierno nacional coexistente con la corte del Emperador, denominado Shōgunato Kamakura.

El rechazo de la invasión por parte del Imperio Mongol, en el siglo XIII, dio como resultado una clase samurái fortalecida. La falta de pagos correspondientes a sus victorias, produjo que las batallas entre los clanes reiniciaran.

La caída del gobierno Kamakura en 1333, dio pie al ascenso de Takauji Ashikaga, quien instauró el Shōgunato Muromachi con capital en Kioto. Sin embargo, para la segunda mitad del siglo XV los señores provinciales –sengoku daimyō– habían iniciado una nueva época de conflictos.

A finales del siglo XVI tres hombres lograron unificar a suficientes señores dentro de un gobierno nacional. El primero, Nobunaga Oda, fue asesinado en 1582 poco antes de culminar la obra; su discípulo, Hideyoshi Toyotomi, sí pudo hacerlo.

Él es un ejemplo ya que, a pesar de su origen humilde, ascendió en el ejército gracias a sus habilidades. Tras su muerte en 1598, Tokugawa Ieyasu adquirió la supremacía política y militar, y al ganar la batalla de Sekigahara, en 1600, dio inicio al Shōgunato Edo (1603-1868), trayendo la paz a Japón.

 


 

Última actualización el Viernes, 10 de Agosto de 2012 17:26