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El símbolo del poder: el Castillo de Nagoya PDF Imprimir E-mail



Después de la victoria en Sekigahara, Tokugawa Ieyasu fue capaz de unificar la nación y trasladar la capital hacia Edo, en la Bahía de Tokio. En este nuevo escenario, Nagoya, en la provincia de Owari, surgió como la región estratégica para consolidar el poder de los Tokugawa y expanderlo hacia el oeste.

El Castillo de Nagoya fue edificado en 1610 para prevenir que fuerzas rivales avanzaran desde Osaka. Una vez construido, el poblado comenzó a crecer rápidamente. Los vasallos y comerciantes desplegaron una intensa actividad económica apoyando la construcción de templos y santuarios.

En un área mayor de 150 hectáreas, y rodeado de una fosa y altos muros, se erigió el complejo del castillo, integrado por diversos edificios como el Palacio, las oficinas del gobierno, las mansiones de los vasallos, las atalayas y los jardines. Destaca el gran torreón o tenshu, que mide 48 metros de altura, y que al momento de su construcción era el más alto de Japón.

Para la edificación del castillo se reunieron a 20 señores derrotados en Sekigahara; la estrategia de Tokugawa era que ellos lo construyeran, demostrando así su nueva fidelidad y manteniendo bajo control el presupuesto militar de los daimyō vencidos.

El complejo fue ampliado y remodelado muchas veces hasta que prácticamente quedó destruido durante la Segunda Guerra Mundial. El amor de la gente hacia el castillo es tan profundo que, con ayuda de fondos públicos se pudo reconstruir sobre los cimientos que sobrevivieron a la guerra.
 

 

Última actualización el Viernes, 10 de Agosto de 2012 17:29