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La prosperidad de Nagoya PDF Imprimir E-mail



Muchas ciudades de Japón nacieron en torno a castillos. Nagoya creció como una ciudad sobre lo que antes era un pequeño pueblo cercano al puerto de Atsuta. De hecho, el corazón de la Provincia de Owari se localizaba al noroeste, en el Castillo del Kiyosu.

La construcción del Castillo de Nagoya implicó el traslado de parte de la corte y de la familia Tokugawa. La mudanza desde Kiyosu involucró la reubicación de templos, santuarios y puentes; incluso, los nombres de los barrios se preservaron en la nueva capital.

La ciudad, en buena medida, fue diseñada para proteger el área cercana al castillo. Éste se rodeaba de las residencias de los vasallos importantes y recintos religiosos, para ser usados como instalaciones militares en caso de invasión.

A partir del siglo XVIII se considera la existencia de una planificación urbana, tomando el castillo como punto de partida, y ordenando las calles en una retícula orientada de norte a sur. En esa época se construyó la carretera Honmachi-dōri y el canal Horikawa para unir la ciudad con el puerto de Atsuta, expandiendo poco a poco la mancha urbana.

Durante el Período Edo (siglos XVII a XIX), la creciente actividad económica fomentó la cultura urbana, elevando el gusto de la población por las artes. Tanto los samuráis como los plebeyos destacaron en diversas disciplinas como la literatura, la pintura, el teatro o la filosofía.

En 1868, el poder de los samuráis era mínimo y, gracias a la Restauración Meiji, el emperador recobró sus poderes y condenó a los guerreros a un inmerecido final.

 





 

Última actualización el Viernes, 10 de Agosto de 2012 17:30